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Ventajas de la cirugía mínimamente invasiva

Hacer el menor daño posible en los tejidos que rodean la zona a operar y por tanto procurarle al paciente la mejor recuperación posible, estas son las principales ventajas de la cirugía mínimamente invasiva cuya principal diferencia con la tradicional es que las incisiones son mínimas y por tanto el paciente recupera su vida normal con mayor rapidez y menos dolor.

Este tipo de cirugía ya se practica con normalidad en patologías de la columna vertebral por el equipo de neurocirugía del Centro Médico de Asturias que coordina José Mª Torres Campa-Santamarina, quien destaca las múltiples ventajas que aportan estas técnicas menos invasivas que han evolucionado mucho su especialidad en los últimos quince años.

1.- Menos pérdida de sangre y reducción prácticamente completa de las transfusiones

2.- Menos necesidad de analgésicos tanto por vía oral como intravenosa.

3.- Reducción del tiempo para la movilización del paciente y por tanto del ingreso hospitalario.

4.- Menos riesgo de infecciones, lo cual evita segundas cirugías y largos tratamientos antibióticos.

5.- El dolor se reduce y  se puede retomar la vida social y laboral mucho antes.

En la actualidad la cirugía mínimamente invasiva se aplica en pacientes con hernias discales lumbares posteriores, hernias discales cervicales con intervención tanto anterior como posterior, hernias discales torácicas lateralizadas, estenosis de canal lumbar, artrodesis lumbares, tumores vertebrales metastáticos o primarios y abordajes de la columna vertebral por vía anterior o lateral  para operar a pacientes con estenosis por encima de cirugías previas, etc. Pacientes con edad cada vez más avanzada que no podrían ser operados con cirugías más tradicionales.

Según explica el neurocirujano José Mª Torres, uno de los avances más significativos de la cirugía viene sin duda por el mayor conocimiento de la anatomía donde se trabaja gracias al diagnóstico por imagen. El sistema de imágenes en 3D de las resonancias magnéticas y los escáneres o TAC (tomografía axial computerizada) ofrecen una información muy precisa y veraz de la zona y la patología sobre la que se va a intervenir. Dentro de los propios quirófanos y en plena intervención también se puede ir realizando este diagnóstico por imagen, otro avance muy importante que nos permite saber en cada momento en qué zona del cuerpo se está trabajando. “Es como tener un GPS con indicación exacta”. Pacientes, por ejemplo, con cicatrices de otras operaciones, que hacen más difícil tener claro el punto de intervención,  se benefician del uso en el quirófano del diagnostico por imagen.

Tener una buena visión del campo en el que trabaja el neurocirujano es también fundamental. La endoscopia o el uso de microscopios permiten ver la intervención a través de monitores y el control del espacio de trabajo sin romper los tejidos que se encuentran en el camino. “La estrategia consiste en pinchar en nuestra diana y luego ir dilatando poco a poco hasta conseguir que los tejidos se separen pero no se rompan” asegura el doctor.

A través de los endoscopios y con una incisión de menos de un cm, se realizan hasta cuatro funciones: la primera iluminar directamente el objeto sin perder luz por el camino, la segunda introducir una cámara que traslada la imagen a un monitor mucho más nítido, tercero, disponer de un sistema de irrigación continua de suero que limpia el campo donde se opera y por último introducir los instrumentos necesarios para realizar la cirugía.

Así es como le logran cicatrices más pequeñas, las visibles- las de la piel- y las de los tejidos más profundos como es el músculo. Este, al ser menos dañado, puede hacer su función mucho antes y de forma más completa que cuando lo cortamos como hacíamos tradicionalmente.

La estancia hospitalaria se reduce desde los 6-9 días, que sería lo normal, hasta las 24h en casos de cirugías muy concretas. “En el futuro podrían considerarse incluso las cirugías ambulatorias, es decir, las practicadas en el mismo día y con una anestesia (local o epidural); el paciente se puede ir a su casa transcurridas unas 24h desde la operación” ha asegurado el especialista.

Se podría decir que una de las ventajas mayores de esta cirugía es también la calidad en la recuperación del paciente. Al ser menos invasiva, el dolor después de una operación de estas características es mucho más llevadero. Se toman menos analgésicos y antibióticos, se producen menos infecciones y se elimina prácticamente la necesidad de transfusiones; el paciente ha mejorado mucho el postoperatorio.

Otra de las patologías sobre las que se trabaja con cirugía mínimamente invasiva son los tumores cerebrales.

En el Centro Médico de Asturias disponen de un microscopio, único en todo el Principado, con el que pueden llevar a cabo operaciones de tumores en el cerebro aplicando la denominada fluorescencia –un marcador luminoso que delimita el tumor con un color rosáceo sobre un fondo azul-  y este es otro paso más de los avances en neurocirugía.  Anualmente el equipo de Neurocirugía Torres opera con esta técnica unos veinte pacientes al año.

La cirugía mínimamente invasiva aporta múltiples ventajas y sobre todo mejora la calidad de vida de los pacientes en el postoperatorios obteniendo los mismos resultados que las técnicas más tradicionales en menor tiempo y con menos sufrimiento.

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